Patagonman: la travesía que desafió los límites
Por Prensa CAOU
12/02/2026
Así como para cualquier cantante su sueño es llenar un gran estadio, para un cocinero tener su propio programa de cocina o para un futbolista hacer su debut en primera división para los triateletas quizás su aspiración más grande sea completar el Campeonato Mundial Ironman en Hawaii.
Oscár Ortiz fue un paso más allá, el 7 de diciembre de 2025 vivió “una experiencia inolvidable que ofrece una sensación de logro para toda la vida”. En la previa a ese día viajó hacia la Patagonia chilena para disputar el Patagonman, pero ¿qué es específicamente?
Patagonman es un triatlón de distancia Ironman con recorridos de 3,8 km de nado, 180 km de bicicleta con desnivel positivo de 2500 metros acumulados y 42 km de trote con elevaciones de 1000 metros. Todo esto rodeado por un imponente paisaje natural que desborda emociones, dónde se pueden ver valles, cañones, lagos, ríos y cascadas entre otras maravillosas vistas.

La carrera recorre 5 localidades: Puerto Chacabuco, Puerto Aysen, Coyhaique, Villa Cerro Castillo y finaliza en Puerto Ingeniero Ibáñez . Es un triatlón de punto a punto, que significa que no se vuelve al punto de partida, sino que termina a 225 km aproximadamente. Existen tiempos de corte dónde si uno no los alcanza queda descalificado.
Todo comienza a las 3:00 de la mañana subiendo al ferry, que zarpa a las 4:30, porque a diferencia de otros, en éste los atletas saltan desde barco al agua fria para iniciar la travesía, todo eso a las 5:30 de la mañana (prácticamente de noche) luego se realiza la transición 1 a la bicicleta con la ayuda del equipo soporte, después de los 180 km se pasa a la transición 2, dejando la bici en manos del equipo y saliendo a realizar la maratón de 42 km de trote hasta el punto de llegada y tocar la tan preciada campana.

Durante este viaje Oscar atravesó todas las emociones posibles, desde la adrenalina de comenzar la aventura hasta el cansancio acumulado por tantas horas de competencia en un contexto totalmente fuera de lo común.
Pero el Patagonman comenzó mucho antes de la fecha de la competencia, tuvo que cumplir con un duro entrenamiento para llegar de la mejor forma posible a este exigente triatlón: “Fueron ocho meses de preparación donde se trabajan volumnes muy largos de entrenamiento y en aproximadamente 10 horas”.
En toda esta aventura, el atleta no estuvo solo, tuvo un apoyo muy importante en el antes, durante y después de la carrera, su esposa Vero Ceretti (que forma parte del equipo de secretarias del club), su cuñado y su hermana viajaron como soporte para asistir a Oscar en la parte nutricional, de hidratación y sobre todo de apoyo emocional. “En la competencia íbamos con el equipo atrás de él y habíamos acordado ciertos lugares donde encontrarnos para que podamos asistirlo”, contó Vero sobre como fue ser co-equiper en el Patagonman. “El paisaje es muy impactante, te emociona estar corriendo en ese lugar, lloras por momentos y queres ver a tu equipo porque te ayudan mentalmente a soportar ese difícil momento, es fundamental el trabajo en equipo”, agregó Oscar.

No solo fueron horas de entrenamiento y preparación, sino que también por detrás hubo un sacrificio muy importante en la previa, horas extra en el trabajo, poco tiempo de descanso pero por sobre todo el objetivo claro de poder cumplir este sueño.
Ambos contaron que atravesar esta experiencia los unió todavía más como familia, y los hizo conocerse más, explicaron la emoción que sintieron en la llegada porque ya no tenían más tiempo, Vero en su relato aseguró que “fue épica porque fue de a tres, lo fuimos a buscar a la ruta en el medio de la oscuridad con mi cuñado y lo trajimos empujandolo, llorando los tres, alentandolo y cuando tocó la campana fue un mar de lágrimas y emociones”.
Oscar por su parte consolidó que: “Estas en situaciones que no son habituales entonces la relación se afianza mucho más, te empiezan a jugar cosas en contra que tenes que superarte y seguir porque estas solo en la montaña, te caes y te levantas. Cuando en la meta vi personas y llegue y eran ellos fue una emoción tremenda, fue una llegada de película”.

Once Unidos siempre está presente para todos aquellos deportistas que llegan a competir a nivel nacional o, como en este caso, de manera internacional. El sentido de pertenencia se demuestra siempre y esta no fue la expeción, durante dos momentos de la travesía nuestro representante sacó la bandera de Once y llevó nuestros colores hasta la patagonia chilena.
Sin dudas que en toda esta travesía se atraviesan momentos muy emotivos que quedarán guardados por siempre y el deportista nos contó sobre eso: “Es muy emotiva la carrera porque hay un momento en donde el que está al lado tuyo es un par y los dos se van asistiendo mutuamente, yo conecté con un mexicano que se llama Mario y en ese momento él era todo y yo era todo para él y eso te da la posibilidad de seguir porque el cuerpo no existe y entre los dos llegamos a tocar la campana al final”.
Vero también agregó que “a diferencia de otras carreras que son mas competitivas e individuales sentías todo el tiempo que el que estaba corriendo estaba en la misma situación y nos podríamos ayudar entre sí, entonces había mucha unión, familia y camaradería”.

Oscar atravesó una de las experiencias más transformadoras de su vida y en este sentido palnteó que: “Este tipo de triatlones te cambia el ADN, porque va fuera de lo normal, es extremo, la naturaleza es extrema, no podes preveer nada, a partir de terminar esa carrera doy gracias porque me hace pensar diferetne todo lo que viene después, ese es el aprendizaje”.
Porque el deporte no es solo competir y llegar a la meta, es tener al lado a personas que te ayuden a esforzarte al máximo y sacar lo mejor, es poder desafiarse a uno mismo y compartir la felicidad de los objetivos cumplidos, es vivir experiencias reales que nos ayuden a crecer y nos hagan creer que todo lo que nos propongamos es posible si lo intentamos.
